viernes 24 de junio de 2011

We Tripantu ( Solsticio de invierno)


"Renuevo de la tierra, Luna de los brotes fríos,
 Retorno del Sol Padre".

El solsticio de invierno es considerado por los pueblos indígenas como un renacer. Es el período del año en que la naturaleza se renueva. Ha finalizado la época de cosecha y el descanso necesario de la tierra, ya está preparada para su nuevo tiempo de fertilidad. Se acerca la siembra. Pronto los brotes emergerán desde la tierra, los animales cambiarán su pelaje y el agua de los ríos se nutrirá de lluvias y deshielos. Este momento es visualizado como el tiempo en que “El sol emprende su camino de regreso”, vuelve la luz y, con ella, la vida en todo su esplendor.

La víspera del solsticio es la noche más larga del año, luego de ese momento clave, y durante los seis meses siguientes, las noches se acortan y los días se alargan. En el ambiente hay más luz disponible y con ello mayor abundancia.

Pero no sólo la naturaleza se renueva, también los seres humanos. Al saberse parte de la naturaleza, los pueblos indígenas establecen con ella relaciones de reciprocidad.

El solsticio constituye un momento primordial en que ser humano y naturaleza pactan su vida en armonía, celebrando la ceremonia ritual del Año Nuevo o del inicio de un nuevo ciclo de vida.

El pueblo Mapuche lo celebra dando gracias a la madre tierra (Ñuke mapu) por su generosidad y solicitándole sea benéfica con la comunidad en el año que comienza, que la tierra sea productiva. También se conversa con el Sol, que es el padre que aporta fertilidad a través de su energía opuesta y complementaria a la Tierra.

Las familias Mapuche se reúnen alrededor de un fogón, y allí preparan los alimentos, en donde más tarde los abuelos contarán leyendas de los antepasados. Todos comen mültrun, kako, müjokiñ, y beben mudai, chicha de trigo. Es el momento de contar epew, cuentos, y del nütram, conversación en la que se comparte la sabiduría del pueblo, donde los ancianos dan consejos a los niños para que sientan orgullo de su cultura. Cantando, bailando, comiendo y escuchando historias, la noche más larga del año, se hace corta. Algunos deciden no dormir para recibir al gran Sol. Hay un momento calmo, como entre las 4 y las 5 y media de la mañana donde la naturaleza está tranquila. Todos los seres vivos están cambiando su vestimenta, haciendo su limpieza. Los Mapuche se acercan al río y se lavan, a esa hora el agua es muy cristalina y se lleva todo lo viejo, las enfermedades, los malos pensamientos. Se recibe al Sol con todos los seres vivientes, se les recibe limpios y así la vida se renueva. Cuando el sol aparece por las montañas del puel mapu (tierra del este), los mapuche gritan "Auki We Tripantu", "Wiñoi Tripantu", que significa "llegó el Año Nuevo" y "regresa la salida del sol". Los niños son bautizados con los nombres de antepasados y abuelos, mediante la ceremonia del Lakutun y las adolescentes son recibidas como adultas por la comunidad, a través del rito de katanpilun, simbolizado por la adquisición de sus primeros vestidos típicos denominados chaguay.





Feliz Año Nuevo al pueblo Mapuche y a todos los hermanos indígenas del mundo.


lunes 2 de mayo de 2011

La energía del amor



Decir que el amor es "un intercambio de energía psíquica"
es afirmar un hecho exacto.

La mujer que observa cuidadosamente el rostro de su amado cuando está inquieto y lo toca con su mano amable para consolarlo está realmente trasmitiéndole una fuerza curativa que hay en el interior de su propia naturaleza.

Está obedeciendo al mismo tipo de impulso que ordena al corazón enviar más sangre hacia un miembro herido.

 

viernes 14 de enero de 2011

¿Qué es la vida?


La vida es un desafío...Afróntalo

La vida es un don...Acéptalo

La vida es una aventura...Ponla a prueba

La vida es una pena...Supérala

La vida es una tragedia...Encárala

La vida es un deber...Cúmplelo

La vida es un juego...Diviértete

La vida es un misterio...Desentráñalo

La vida es una canción...Interprétala

La vida es una oportunidad...Aprovéchala

La vida es un viaje...Efectúalo

La vida es una promesa...Cúmplela

La vida es una belleza...Alábala

La vida es una lucha...Empréndela

La vida es una meta...Alcánzala

La vida es un acertijo...Resuélvelo.



jueves 30 de diciembre de 2010

Noche en el campo


Cuando estamos bajo techo, encerrados en nuestra habitación con las cortinas cerradas, la noche es un lapso muerto y monótono, pero al aire libre y en el campo, ésta transcurre lentamente, con sus estrellas, sus rocios y sus perfumes, y las horas se van marcando con los cambios en la naturaleza.

A lo largo de la noche se puede oír cómo la naturaleza respira profunda y libremente, y aun mientras descansa nos sonríe. Existe una hora que conmueve, desconocida para el hemisferio durmiente, y en donde todo el mundo exterior está en pie. Y es entonces cuando canta el primer gallo, esta vez no para anunciar la aurora, sino como un alegre sereno que apresura el curso de la noche. El ganado despierta en los prados, las ovejas rompen su ayuno en las laderas cubiertas de rocío y se mudan a una nueva guarida entre los helechos, y las personas a la interperie, abren los ojos nublados y contemplan la belleza de la noche.

miércoles 22 de diciembre de 2010

No le ponga barreras al amor



La mayor lección que nos dan los niños quizá sea la de comunicarse con el corazón. Cuando eran pequeñas, mis hijas tenían un pez dorado al que le llamaban Golfy. Nunca se cansaban de verlo nadar y me mostraban cómo éste les lanzaba besos con la boquita fruncida.
Adoraban a Golfy y él era el primero al que ellas saludaban al llegar del colegio y, con frecuencia, oí que les contaban hasta sus secretos.
Un sábado me preguntaron: -¿Duermen así los peces? Consternada vi que Golfy yacía de costado en el fondo de la pecera. Mis hijas lloraron tanto en mis brazos que deseé que no lo hubiesen querido tan intensamente. Pero pronto, se enjugaron las lágrimas y me dijeron: -Por lo menos, lo tuvimos por algún tiempo. En sus ojos vi la belleza y la madurez que surgen por haber amado con todo el corazón.
Aprendí a no huir del amor por temor a ser lastimada. Su corazón me reveló en ese instante que el gozo del amor es más grande que el dolor que causa cualquier herida sentimental.
¡No le ponga barreras al amor! Vale la pena correr cualquier riesgo. Los niños nos enseñan también el amor incondicional. Cuando una de mis hijas derramó aceite en mi sofá color beige, le espeté una andanada de regaños. Más tarde reconocí: -Fue un accidente , y sé que hice mal en gritarte.
-No te preocupes, mamá, respondió, abrazándome: -Yo te quiero cuando eres buena y también cuando eres mala.
La lección de ese momento se me grabó para siempre. Nuestro amor es más profundo cuando amamos con la plena e indiscriminada compasión de un niño.
"No vemos bien, sino con el corazón" , escribe Antoine de Saint Exsupéry en el Principito. Los niños sobresalen en esta visión del corazón. A veces, los adultos necesitamos que los niños nos muestren cosas que ya no podemos ver, porque somos demasiado listos. En su actitud abierta hacia la vida, nos recuerdan todo aquello que es en verdad importante.