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jueves

Acrílico y collage sobre madera
de mi autoría


Hemos aprendido a volar como los pájaros, 
a nadar como los peces; 
pero no hemos aprendido 
el sencillo arte de vivir como hermanos.

Martin Luther King

viernes

¿Qué es la vida?


La vida es un desafío...Afróntalo

La vida es un don...Acéptalo

La vida es una aventura...Ponla a prueba

La vida es una pena...Supérala

La vida es una tragedia...Encárala

La vida es un deber...Cúmplelo

La vida es un juego...Diviértete

La vida es un misterio...Desentráñalo

La vida es una canción...Interprétala

La vida es una oportunidad...Aprovéchala

La vida es un viaje...Efectúalo

La vida es una promesa...Cúmplela

La vida es una belleza...Alábala

La vida es una lucha...Empréndela

La vida es una meta...Alcánzala

La vida es un acertijo...Resuélvelo.



Convivencia

Sufra menos, sea eficiente
Si abrió, cierre
Si encendió, apague
Si conectó, desconecte
Si desordenó, ordene
Si ensució, limpie
Si rompió, repare
Si no sabe reparar, busque quien lo haga
Si no sabe que decir, cállese
Si debe usar algo que no le pertenece, pida permiso
Si le prestaron, devuelva
Si no sabe como funciona, no lo toque
Si es gratis, no lo desperdicie
Si no es asunto suyo, no se entrometa
Si no sabe hacerlo mejor, no critique
Si no puede ayudar, no moleste
Si prometió, cumpla
Si ofendió, discúlpese
Si no sabe, no opine
Si opinó, hágase cargo
Si algo le sirve, trátelo con cariño
Si no puede hacer lo que quiere
trate de querer lo que hace.




jueves

El día de la Tierra y las 13 abuelas

Cuando lei sobre estas 13 mujeres, quedé sumamente conmovida, su sabiduría y su positividad me dejaron una sensación clara de que las cosas pueden cambiar para mejor.

Ya que hoy se celebra el día de la Tierra, me ha parecido pertinente recordarlas para valorar en su justa dimensión la maravillosa obra que ellas realizan.

En Octubre de 2004 trece abuelas indígenas procedentes de diversos lugares del planeta se reunieron cerca de Nueva York. Asistieron allí en respuesta a las señales que indicaban que había llegado el momento anunciado en antiguas profecías comunes a todos sus pueblos. Estas profecías decían que llegaría un tiempo en que ellas serían llamadas a unirse para salvar a la Madre Tierra y todos sus hijos. En ese esperanzado encuentro ellas crearon el "Consejo Internacional de las 13 Abuelas Indígenas" cuyo manifiesto reproduzco a continuación:

Somos 13 abuelas indígenas.

Venimos de la selva Amazónica, del Círculo Polar Ártico de Norte América, del gran bosque del noroeste americano, de las vastas planicies de Norteamérica, de los altiplanos de América Central, de las Blacks Hills del sur de Dakota, de las montañas de Oaxaca, del desierto del sudoeste de América, de las montañas del Tibet y de la selva de África Central.

Afirmando nuestras relaciones con la medicina tradicional y con las comunidades de todo el mundo, hemos sido reunidas por la visión común de formar una nueva alianza global.

Nosotras somos el "Consejo Internacional de las Trece Abuelas Indígenas". Nos hemos unido como una sola mujer en una alianza de oración, educación y sanación para la Madre Tierra. Trabajamos por todos sus habitantes y por todos los niños de las próximas siete generaciones.

Estamos profundamente horrorizadas por la destrucción sin precedente de la Madre Tierra, por la contaminación del aire, agua y suelo; por las atrocidades de la guerra, el azote global de la pobreza, la amenaza de las bombas nucleares, el derroche de la prevaleciente cultura del materialismo, las epidemias que amenazan la salud de los seres de la Tierra, la explotación de las medicinas indígenas, y la destrucción de nuestros modos de vida.

Nosotras, el Consejo Internacional de las Trece Abuelas Indígenas, creemos que nuestras maneras pacíficas de gestión y modos ancestrales de oración y sanación son vitalmente necesarios hoy.

Nos hemos unido para nutrir, educar y formar a nuestros niños. Para defender la práctica de nuestras ceremonias y declarar públicamente nuestro derecho a usar nuestras plantas medicinales libres de restricción legal. Nos hemos unido para proteger las tierras donde nuestras gentes viven y de la que dependen nuestras culturas, para salvaguardar la herencia colectiva de las medicinas tradicionales. En resumen, para defender la Tierra misma. Creemos que las enseñanzas de nuestros ancestros iluminarán el camino por este futuro incierto.

Nos unimos con todos aquellos que honran al Espíritu, con todos aquellos que trabajan y oran por nuestros niños, por la paz mundial, y por la sanación de la nuestra Madre Tierra.

Por todas nuestras relaciones.

"La Tierra es nuestro hogar y el hogar de todos los seres vivos.
La Tierra misma está viva.
 Somos parte de un universo en evolución.
Somos miembros de una comunidad de vida interdependiente
con una magnificente diversidad de formas de vida y culturas.
Me siento humilde ante la belleza de la Tierra
y hago una reverencia por la vida y por las fuentes de mi ser..."  

lunes

"Playing for Change - Songs Around the World"




Dando voz a un extraordinario esfuerzo para inspirar paz a través de la música, y para conectar a distintos músicos  de todo el mundo, incluyendo a aquellos que se encuentran en zonas de conflicto, Hear Music y Universal Internacional lanzan  "Playing for Change - Songs Around the World".

Mark Johnson y su equipo de Playing for Change han viajado durante una década con pasión aunada para conectar al mundo a través de la música. Usando tecnología portátil innovadora, el equipo de PFC filmó y grabó a más de 100 músicos callejeros, sobre todo en exteriores, en parques, en plazas y paseos, en portales, en calles empedradas y pueblos de montaña.
.
Cada actuación filmada crea una nueva mezcla donde los artistas esencialmente actúan todos juntos, a pesar de los miles de kilómetros que los separa.

La música tiene mucho poder,
es una vía que puede ejercer una poderosa influencia
en nuestra vida emotiva,  personal e intelectual.
Si la empleamos con sabiduría,
el resultado no puede ser otro que volvernos más humanos.

martes

Loa a los árboles


Los árboles ejercen un silencioso magisterio.
Yo procuro aprender las lecciones de esos filósofos inmóviles.
He aqui lo último que me enseñaron:

En el invierno cuando no tienen sol para nutrirse,
los árboles ahondan sus raices
en busca de los dones ocultos en la tierra.

No crecen hacia afuera, sus desnudas ramas
no muestran hojas o flores.
Crecen por dentro, sin ser vistos por nadie,
y en el silencio y en la soledad
se guardan a sí mismos
y se disponen a alcanzar su plenitud.

Deberíamos las personas ser como ellos:
En los inviernos de la aflicción
la soledad o el dolor,
cuando no hay sol de dicha en nuestras ramas,
deberíamos crecer
hacia lo hondo de nuestro propio corazón,
y en el silencio de nosotros mismos
hallar la plenitud humana,
hecha de Amor, de Bien y de Verdad.

viernes

El árbol viejo


Recuerdo que hace algunos años, en un duro invierno, necesitábamos comprar leña para calentar la casa, y como no teníamos dinero suficiente, mi esposo y yo decidimos buscar en el campo un árbol seco y lo cortamos.

Luego, en la primavera, vimos desolados que al tronco marchito de ese árbol le habían brotado renuevos.

Le dije a mi esposo: "Estaba segura de que ese árbol estaba muerto. Había perdido todas las hojas, hacía tanto frío que las ramas se quebraban y caían como si no le quedara ni una pizca de vida, pero ahora me doy cuenta que aún alentaba la vida en aquel viejo tocón".

Con esta experiencia aprendí una gran lección que nunca olvidaré: Jamás cortes un árbol en invierno. Jamás tomes una decisión negativa en tiempo adverso, ni cuando estés en el peor estado de ánimo.

Espera, sé paciente, pues la tormenta pasará y la primavera volverá para iluminar tu corazón.

domingo

Intrusa pena


Recordé que camino a mi trabajo, al lado de la carretera, hay una hilera de árboles que están plantados en el perímetro de un pastizal; una extensión cubierta de hierba y flores silvestres.
El dueño de este terreno los aprovechó para cercar su propiedad y, seguramente, cuando los árboles eran jóvenes los plantó y luego tendió alambre de púas entre los troncos.
Estos árboles sufrieron cuando les clavaron el alambre en su tierna corteza. Algunos lo rechazaron y otros se adaptaron.
Los he mirado atentamente y alguno se lastimó luchando con el alambre, deformándose, y otros lo dominaron y no se conviertieron en sus víctimas.
El árbol más cercano a la carretera, por ejemplo, no muestra angustiosas cicatrices; el alambre penetra por un costado y sale por el otro, como si pasara por una horadación en el tronco.

¿Cuáles son las fuerzas interiores que permiten superar una herida, como la del alambre de púas, en vez de dejarla distorsionar el resto de la vida? ¿Cómo puede dejar de ser la pena una intrusa destructiva y convertirse en estímulo del desarrollo personal?.
Creo que hay maneras de enfrentarse a la adversidad y salir avante del período de dolor. En primer lugar, tratar de conservar una actitud jovial; segundo, no guardar rencores, reconocerse imperfecto y procurar por todos los medios ser indulgentes con nosotros mismos. Hay que firmar un tratado de paz con nosotros y perdonarnos los errores que hayamos cometido. Nuestras experiencias dolorosas pueden servirnos de excusa para declarar la retirada, pero también podemos aceptar las promesas de resurrección y renacimiento.

miércoles

El arte de vivir

En el espejo

paisaje perdurable

veo a mis hijas

Haiku
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El arte de vivir consiste en saber cuándo debemos aferrarnos a lo que amamos, y cuándo separarnos de ello. La vida es una paradoja: nos exige apegarnos a sus múltiples dones, pero más tarde o más temprano nos fuerza a abandonarlos.

Una vez leí un principio que decia así: " El hombre llega al mundo con el puño cerrado, pero, al morir, su mano está abierta".
Ciertamente, debemos aferrarnos a la vida, porque es maravillosa, de una belleza que rezuma por los poros de la tierra. Todos lo sabemos, pero solemos reconocerlo sólo cuando volvemos la vista atrás para recordar algo que fue, y entonces advertir de repente, que ya no existe.

Recordamos una belleza que se marchitó, o un amor que murió. Y lo que más nos duele es que no vimos esa belleza cuando florecía, y no respondimos con amor al amor que un día se nos ofrendaba.

A veces nos preguntamos: ¿Por qué debemos conformarnos con las contradictorias exigencias de la vida? ¿Para qué crear cosas bellas, si la belleza es efímera? ¿Para qué entregar nuestro amante corazón, si al fin nos separaremos de quien amamos?.
Para resolver esta paradoja, deberíamos buscar una perspectiva más amplia, y contemplar la vida a través de ventanas abiertas a la eternidad, así podríamos comprender que aunque nuestra existencia tiene un final, nuestras obras en la tierra tejen una trama eterna.

Es que la vida no consiste en ser, simplemente; es un devenir, un flujo incesante. Nuestros padres siguen viviendo a través de nosotros, y nosotros nos perpetuamos en nuestros hijos. Las instituciones que fundamos perdurarán y sobreviviremos con ellas. La belleza que creamos no mengua con nuestra muerte. La carne sufre estragos, y aunque las manos se marchitan, lo bueno, bello y verdadero que han creado, permanecerá por siempre.

martes

Libreta de direcciones

En la vida siempre llega el momento en que nuestra libreta de direcciones se vuelve ilegible. Diez domicilios de una misma persona están tachados, y cada vez con mayor frecuencia suprimimos a la mitad de una pareja. Hay nombres de gente con la que no hemos estado en contacto durante 20 años y de la que no sabemos si está viva o muerta, o dónde puede encontrarse, y algunos nombres nos desconciertan, pues no podemos recordar siquiera a quién corresponden.

Échenle un vistazo a su libreta, lo más probable es que necesiten una nueva, y si la compran, tendrán la oportunidad de apreciar dónde han estado y adónde se dirigen.

Para ver pasar nuestra vida ante nuestros ojos no es preciso que nos encontremos en el lecho de muerte, basta con mirar los nombres en nuestra libreta de direcciones.